Arcor y Danone se quedan con La Serenísima y nace un gigante que dominará precios y góndolas

El Gobierno le dio oficialmente el jueves pasado su bendición. La gran empresa productora, distribuidora y comercializadora de alimentos y lácteos de la Argentina podrá funcionar sin problemas; y, a diferencia de otras operaciones de compras y ventas algo polémicas (como la de Telefónica en manos de Telecom), contará con la venia oficial para crecer. Y, obviamente, dominar más mercados.

El propio ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, recibió en el legendario quinto piso del Palacio de Hacienda a la cúpula de las compañías Arcor y Danone, quienes le explicaron a los funcionarios anfitriones de qué se trata la toma del 100% del control de Mastellone Hermanos, más conocida por su marca dominante, La Serenísima. La operación se cerró luego de casi un año de durísimas negociaciones por el precio final de las acciones que pasarán a ser propiedad de la nueva joint venture entre los cordobeses y los franceses.

Caputo hizo en esta reunión algo más que un encuentro diplomático de presentación de una nueva inversión vía traspaso de acciones. El ministro levantó la barrera de cualquier tipo de análisis sobre posiciones dominantes en las góndolas de los supermercados y dio vía libre para la creación de la empresa más grande e influyente en la historia del país en el terreno que más importa a las familias argentinas.

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Hacia adelante, y por décadas, las heladeras, alacenas y, en definitiva, las mesas de los argentinos tendrán algún producto del nuevo gigante creado en la semana que termina. Tan grande como para dominar mercados complejos y difíciles en cualquier parte del mundo. La nueva compañía tendrá el siguiente dominio: 70% en lácteos, 50% en galletitas, 55% en golosinas, 45% en chocolates y 25% en alimentos procesados.

Los libertarios no creen en el concepto. Pero muchos economistas heterodoxos, de esos que cada tanto manejan el quinto piso y la política de precios, hablan ya de la creación del más extraordinario y, en consecuencia, poderoso “formador de precios”. De esos que hacen que el Índice de Precios al Consumidor suba o baje en el rubro más importante: alimentos y bebidas. Como dijo alguna vez Guillermo Moreno: “mejor negociar con uno solo poderoso que con muchos dispersos”.

Danone y Arcor ya tenían un 49% del paquete accionario y ahora se quedaron con el 51,1% restante, que aún estaba en manos de la familia fundadora y el fondo Dallpoint Investments LLC, según informaron a la Comisión Nacional de Valores (CNV). Hasta ahora, la marca La Serenísima era compartida por Mastellone y Danone: la primera manejaba leches y quesos duros y semiduros; la segunda, los blandos, además de yogures y postres.

De esta manera, la gestión será integrada entre Danone y Arcor a través del nuevo joint venture, enfocado principalmente en el mercado local y en el negocio lácteo de ambas compañías, junto con Logística La Serenísima. La operación se concretó desde Bagley Latinoamérica, sociedad creada en 2005 por Arcor y Danone para avanzar en la compra de Mastellone.

Se cierra así una historia corporativa iniciada el 3 de diciembre de 2015, cuando Bagley y Mastellone firmaron un contrato que otorgaba a los primeros la opción de compra total. La operación había sido anunciada el 29 de abril de 2025, pero los herederos de Pascual Mastellone lo desmintieron al día siguiente: no había acuerdo en el precio. Tras casi un año de negociaciones, en marzo de 2026 se alcanzó finalmente el entendimiento.

Ambos protagonistas son históricos. Arcor fue fundada el 5 de julio de 1951 por Fulvio Salvador Pagani, tiene sede en Arroyito (Córdoba) y presencia en más de 120 países. Es líder global en caramelos duros y una de las principales productoras de golosinas del mundo. Factura cerca de US$ 3.800 millones anuales y compite con gigantes como Molinos, Unilever, Mondelez, Procter & Gamble y PepsiCo.

La Serenísima, por su parte, fue fundada en 1929 por Antonino Mastellone y desarrollada por Pascual Mastellone. Con sede en General Rodríguez, es líder del mercado lácteo argentino: factura cerca de US$ 1.000 millones, emplea entre 3.500 y 4.500 trabajadores y procesa hasta 6,5 millones de litros diarios. Su fortaleza radica en una marca dominante y una logística modelo.

A diferencia de Arcor, sus competidores están debilitados: SanCor en concurso, Saputo fuera del país, ARSA quebrada y otras firmas en crisis. En ese contexto, la nueva compañía se proyecta como un actor dominante en todas las góndolas, con capacidad de incidir en precios y en la mesa cotidiana de los argentinos.

Además, tendrá peso en la representación empresaria: la familia Pagani participa activamente en la UIA y la AEA. Incluso Javier Milei llegó a señalar a la compañía por remarcaciones especulativas al inicio de su gestión. Un distanciamiento que Caputo comenzó a revertir con el aval otorgado esta semana.

Habrá que ver, hacia adelante, cómo se comporta el nuevo gigante. La medida concreta será, como siempre, la lista de precios que cada jueves llega a supermercados e hipermercados. Ahí, sin discursos, se juega la verdadera influencia.

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