El gendarme argentino, liberado tras 448 días de detención en Venezuela, retomó sus funciones administrativas y mantiene una activa vida familiar y social, mientras se especula sobre su posible futuro político.
Este 2 de abril se cumple un mes del regreso a la Argentina de Nahuel Gallo, el gendarme que permaneció secuestrado en Venezuela durante 448 días. Su vida ha experimentado cambios significativos desde su arribo al país.
Gallo, quien ha retomado su actividad en la fuerza, fue asignado a tareas administrativas en el Edificio Centinela, ya que por el momento no puede portar armas como consecuencia del trauma sufrido. Continúa con terapia psicológica y mantiene una intensa actividad en sus redes sociales, donde comparte aspectos de su vida personal.
Tras su llegada, el gendarme realizó una única conferencia de prensa, en la que agradeció a quienes gestionaron su liberación y describió su lugar de detención, El Rodeo 1, como un sitio de «bastantes torturas psicológicas». Desde entonces, no ha concedido entrevistas a los medios.
En este mes, Gallo viajó a su provincia natal, Catamarca, donde fue recibido por autoridades locales, incluyendo al gobernador Raúl Jalil. También mantuvo reuniones en el Congreso de la Nación y con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. En su círculo cercano se maneja la posibilidad de que sea tentado para una candidatura a diputado nacional.
Actualmente, vive en las afueras de Buenos Aires con su pareja, la venezolana María Alexandra Gómez, y su hijo. Su caso es seguido de cerca por las autoridades de Gendarmería Nacional, y se le reconocerán los años de servicio durante su cautiverio para un ascenso programado para fines de 2025.
Su presencia en un partido de fútbol en La Bombonera, invitado por la AFA -entidad que gestionó su traslado desde Venezuela-, generó malestar en algunos sectores de la fuerza, debido a la exposición pública con dirigentes que tienen causas judiciales en curso.
