El defensor campeón del mundo compartió su experiencia personal tras una lesión y reflexionó sobre el impacto de los estados emocionales en el rendimiento y la recuperación de los atletas profesionales.
Los procesos que atraviesan los futbolistas cuando una lesión interrumpe sus carreras encierran una infinidad de emociones. No todos resuelven el momento de la misma manera. A ocho meses de sufrir la rotura de ligamentos cruzados de la rodilla izquierda, Germán Pezzella expuso la necesidad de hablar acerca del bienestar psicológico en el fútbol de alto rendimiento.
El defensor, campeón del mundo con la selección argentina en Qatar 2022, explicó que su mayor aprendizaje se concentró fuera del campo de juego. Reconoció que el año previo a su lesión estuvo marcado por una crisis emocional que, considera, pudo haber influido en el percance que lo mantuvo alejado de la actividad.
«El último año previo a la lesión, no estaba pasando por un buen momento, y todo tiene una consecuencia. Entonces, cuando estás en ese camino un poco raro, un poco oscuro, aparece algo para llamarte la atención y decir: ‘Hay que frenar’. Es como empezar de cero a intentar, desde donde puedas, agarrar un hilito para tirar y volver a ser», dijo Pezzella, de 34 años, en una entrevista para el ciclo ‘Intuiciones’.
Sin emplear explícitamente el término ‘salud mental’, el futbolista admitió que transitó por momentos complejos a nivel emocional, lo que implicó que no pudiese disfrutar plenamente de sus logros, incluso después de haber integrado el plantel campeón del mundo.
«Es muy difícil porque con mucha de la gente que vos hablás te dicen la fácil: ‘Acabás de salir campeón del mundo. Vivís en España’. Tuve la suerte de, antes de volverme, estar en un club en el que me brindaron todo y tener que decirles que me quería ir», relató el defensor.
Pezzella también confesó que su regreso a River Plate, el club donde se formó, no fue la solución inmediata para el momento delicado que atravesaba. «Cuando vine para River me di cuenta de que no estaba terminando de disfrutar. El trabajo era mucho más propio, de introspección. Fue mucho y me superó. Fue una gran enseñanza para mí», contó.
En la misma entrevista, el jugador detalló que se enfocó en buscar herramientas para recuperar su ánimo y estabilizarse emocionalmente. Una de esas estrategias fue volver a las bases y los pequeños placeres. «Hoy me permito tomarme unos mates con un amigo y que mi cabeza esté ahí, en pausa. Disfrutar de eso me ayudó a transitar el día a día. Lo mental es más importante que la pelota», concluyó Pezzella.
